La Prensa/6 de enero de 2023
La economía de Nicaragua experimentó entre julio y septiembre de este año un fuerte enfriamiento en su crecimiento, al solo expandirse 2.6 por ciento, desaceleración que fue parcialmente amortiguada por mejores desempeños en el primero y segundo trimestre del año pasado.
El Banco Central de Nicaragua (BCN) informó que el crecimiento económico de 5.4 por ciento en el primer trimestre y 4.5 por ciento en el segundo trimestre permitió que el promedio acumulado a septiembre del año pasado se situara en 4.1 por ciento y en 5.6 por ciento promedio anual (de los últimos 12 meses a partir de septiembre pasado).
De esta manera, el Banco Central alinea los resultados del PIB a sus expectativas de principio del 2022. El presidente del máximo emisor bancario, Ovidio Reyes, dijo a medios de propaganda del Gobierno que para el 2022 esperaban un crecimiento de entre 3.5 por ciento y un 4.5 por ciento, para un promedio de 4 por ciento.
“Y el próximo año (en 2023) esperaríamos que ese crecimiento, debido a estos factores internacionales para nuestro país, se ubique entre un 3 por ciento y un 4 por ciento, porque nuestros países se benefician mucho por ser países muy pequeños del comercio internacional. Aun cuando el comercio global podría estar bajando, no necesariamente ocurre eso para nosotros, porque nuestros productos al ser relativos al mundo, pequeños en cantidad, se acomodan fácil y se venden rápido. Diferente es un país que vende mucho y que hay una recesión mundial, lo afecta mucho. No es el caso nuestro, entonces nosotros creeríamos que la economía crecería entre un 3 por ciento y un 4 por ciento el próximo año”, dijo Reyes en una entrevista divulgada por el BCN.
Según el Banco Central por el enfoque de la producción, el PIB se ha visto favorecido por aumentos en la producción de hoteles y restaurantes, transporte y comunicaciones, intermediación financiera y servicios conexos, industria manufacturera, y comercio, entre otras actividades económicas.
Por el lado del gasto, el Banco Central dice que hay dinamismo en la demanda externa e interna. “El aporte de la demanda externa neta se generó como resultado del crecimiento de las exportaciones e importaciones”.
También se reporta un aumento de la demanda interna. En su conjunto, el
consumo mostró un crecimiento interanual de 5.6 por ciento (5.2 por ciento en
el acumulado al tercer trimestre), debido a
incrementos en el consumo privado y en el consumo público.
Pese a los altos precios de los alimentos y los servicios básicos, el Banco Central asegura que el consumo de los hogares en el tercer trimestre creció 6.6 por ciento respecto al mismo trimestre del año anterior y de 6.2 por ciento en el acumulado al tercer trimestre, “debido, en parte, al aumento de las remesas procedentes del exterior, así como por la tendencia de recuperación del empleo”.
De hecho, las remesas hasta octubre del año pasado totalizaron 2,578.3 millones de dólares, superando los 2,146.9 millones de dólares observados en todo el 2021, por lo que Nicaragua volvió a registrar en el 2022 un nuevo récord en los ingresos de dinero desde el exterior, coincidiendo con la explosiva salida de nicaragüenses hacia Estados Unidos.
Sobre las actividades económicas
Pero ¿qué está pasando con las principales actividades económicas? Según el Banco Central, la agricultura, que tiene un fuerte componente dentro de la formación del PIB, entre julio y septiembre repuntó 1.8 por ciento (2.5 por ciento en el acumulado al tercer trimestre), como resultado de la mayor generación de valor agregado en los cultivos de granos básicos, café, tabaco, maní y ajonjolí, entre otros.
El comercio, muy ligado al consumo interno, creció 6.5 por ciento (8.2 por ciento en el acumulado al tercer trimestre), como resultado del crecimiento del comercio al por mayor y al por menor.
Aunque no está muy claro cuál sería la razón de este repunte, el BCN dice que la actividad de hoteles y restaurantes mostró una variación de 27.9 por ciento (22.7 por ciento en el acumulado al tercer trimestre). Cabe mencionar que este sector suele estar muy ligado a la evolución del turismo, que en realidad sigue afectada por la recuperación lenta de la llegada de viajeros internacionales.
La industria manufacturera creció 6.7 por ciento (6.6 por ciento en el acumulado al tercer trimestre), como resultado de la mayor producción en las actividades de elaboración de lácteos, otros productos industriales, bebidas, tabaco, textiles, derivados de petróleo, no metálicos, entre otras actividades industriales. No obstante, sectores como cárnicos, maquinaria y equipos, entre otros, se contrajeron.
Uno de los sectores más golpeados es la construcción. Esta cayó 23.7 por ciento en el tercer trimestre (-8.8 por ciento en el acumulado al tercer trimestre), debido a disminuciones en la construcción pública y privada.
Según el BCN, en la construcción pública disminuyeron los componentes de edificaciones no residenciales y las obras de ingeniería civil. Por su parte, en la construcción privada se registró disminución en el área efectivamente construida de edificaciones en los destinos residencial, industrial, comercio y servicios.
En contraste, los servicios de intermediación financiera por primera vez en meses retornaron al terreno positivo. En el tercer trimestre crecieron 6.9 por ciento (5.3 por ciento en el acumulado al tercer trimestre), debido al aumento en la cartera de créditos y mayor captación de depósitos en moneda extranjera y nacional.