La Prensa 09/01/2022

Casi 15 mil millones de dólares en ingresos por exportaciones, sin incluir las zonas francas, han sido generados por las compras de productos nicaragüenses por parte de Estados Unidos, desde que Daniel Ortega regresó a la silla presidencial en 2007, según reflejan las mismas cifras oficiales. 

Ortega incluye permanentemente en sus intervenciones públicas ataques contra Estados Unidos, pero en los cuatro períodos consecutivos que se ha asignado la Presidencia de la República no se ha referido a la importancia en materia económica que representa para Nicaragua el país norteamericano. 

Estados Unidos ha generado 14,778 millones de dólares en ingresos por exportaciones de mercancías desde 2007 hasta octubre de 2022, según los datos del Banco Central de Nicaragua (BCN), con una participación porcentual que ha venido creciendo en los últimos 15 años. 

Durante el primer año del retorno de Ortega a la Presidencia, Estados Unidos generó el 28.9 por ciento de los ingresos por exportaciones, participación que ha venido incrementándose hasta llegar a garantizar el 50 por ciento del total en 2021, dato que sería superado en 2022, puesto que hasta octubre la participación era del 46.3 por ciento. 

Aumentan también las compras  

Pero no solo las exportaciones demuestran que Estados Unidos es el principal socio comercial de Nicaragua, también las compras que hace el país (importaciones) lo reflejan. 

Durante el primer período presidencial del retorno de Ortega a la silla presidencial —ya había estado en el poder entre 1985 y 1990— el nivel de importaciones desde Estados Unidos empezó a caer, siendo sustituidas por compras a Venezuela, Centroamérica y Asia como indican los registros oficiales. 

En el caso de Venezuela, las importaciones prácticamente desaparecieron en 2019, años antes venían en declive, comportamiento que coincide con la caída y finalización de la cooperación que el régimen del país suramericano mantuvo con Ortega desde que este regresó al poder

Mientras tanto, Centroamérica se mantiene como un socio dinámico tanto en importaciones como exportaciones. 

En el caso de Asia, las importaciones eran encabezadas por “Otros” destinos, partida estadística donde se agrupa a los países que no estaban entre los tres principales enlistados, sin embargo, a partir de 2020, el primer puesto lo retoma China, país con quien el régimen reanudó relaciones diplomáticas en diciembre de 2021, tras la ruptura con Taiwán

La caída de las importaciones hacia Estados Unidos se mantuvo también durante el segundo período de Ortega, pero la tendencia se revirtió al inicio de su tercer periodo en la Presidencia (2016-2021), manteniéndose al alza hasta 2022. 

Principal origen de las remesas 

Referirse a remesas en Nicaragua es sinónimo de luto, debido a que son generadas tras la decisión de desarraigo familiar obligatorio de los nacionales que salen del país, cuyas cifras han crecido exponencialmente con el régimen de Ortega. 

Los datos del BCN reflejan que desde 2007, el país ha recibido 20,897.6 millones de dólares en remesas. 

Y aunque no hay registro de la participación de los envíos desde Estados Unidos desde 2007, los datos oficiales indican que a partir de 2016 suman 7,655 millones de dólares y año con año su participación respecto al total mantiene un crecimiento constante, lo que coincide con el aumento de migrantes nicaragüenses hacia la unión americana. 

Hasta octubre de 2022 las remesas enviadas desde Estados Unidos, estimadas en 1,958.40 millones de dólares, representaron el 76 por ciento del total, los otros países que son principales emisores son: Costa Rica, España, Panamá, Canadá, El Salvador y México. 

Sin embargo, Costa Rica y España —que le siguen en cantidad de montos a Estados Unidos— reflejan una distante diferencia, puesto que en los últimos seis años ninguno de los dos países ha superado los 307 millones de dólares en remesas hacia Nicaragua. 

“Hipocresía” de Ortega 

Para el economista Enrique Sáenz, el comportamiento de Ortega frente a los Estados Unidos “es una hipocresía que es antimperialista de mentira, mentiroso de verdad”. 

“Este discurso estaba destinado a la izquierda internacional y a su base interna. A nivel internacional perdió toda credibilidad. Está aislado aún de gobiernos de izquierda. Y a nivel interno la erosión es acelerada”, indicó. 

Sáenz dijo que la evidencia palpable “es la cantidad de seguidores que van camino al imperio entre las decenas de miles que escapan del paraíso orteguista. ¿Por qué no ha dicho una palabra de crítica al Cafta (Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos)? ¿Por qué sus funcionarios se llenan la boca hablando de las inversiones de empresas norteamericanas? ¿Por qué no dicen una palabra sobre las remesas?” 

Señaló además que, de acuerdo con la teoría clásica del imperialismo, el comercio, las inversiones y los créditos son las principales expresiones del imperialismo económico.  

Por su parte, el analista Eliseo Núñez consideró que Ortega usa su discurso contra Estados Unidos confiado en que este país no tomará a la ligera acciones que suspendan el comercio y la actividad económica con Nicaragua. 

 “A Ortega le importa más su ideología, su poder, que los intereses de Nicaragua y hace un cálculo que los Estados Unidos, con un modelo democrático y de división de poderes, y ahí es muy poco probable realizar cambios en el comercio sin que se realicen consultas a lo interno en ese país, entonces él mira la democracia como una debilidad y no como una fortaleza, cree que los Estados Unidos son débiles porque no puede tomar decisiones como las toma él”, refirió Núñez. 

Lo que implica ser un socio comercial 

Consultado sobre los procedimientos recomendados para que un país establezca relaciones comerciales con otro, Sáenz indicó que no basta con la voluntad o las declaraciones políticas y puso como ejemplo las menciones y acuerdos que el régimen ha oficializado con Irán y Rusia. 

 “Las corrientes comerciales requieren beneficios para los socios y están asociadas a condiciones objetivas, por ejemplo: líneas de transporte (distancias, costos, volumen); vínculos empresariales (se requieren nexos entre exportadores e importadores); vínculos financieros que corren paralelos a los vínculos empresariales; compatibilidad en la producción exportable y los requerimientos de los mercados de importación y exportación, tanto en términos de volumen, características y calidad”, explicó. 

A manera de ejemplo citó que “los iraníes o los rusos no comen gallopinto, en consecuencia, no se les puede exportar frijoles”. 

Además, citó las ventajas competitivas en comparación con otros potenciales socios comerciales y convenios que posibiliten condiciones ventajosas en comparación con otros socios potenciales. 

Un experto en comercio internacional indicó bajo condición de anonimato que las relaciones entre el país norteamericano y el régimen de Ortega también implican el componente político, “Estados Unidos no quisiera perder, no un socio comercial, sino un espacio geopolítico que Rusia, Cuba e Irán podrían utilizar para reforzar su onda expansiva de desorden”.

Explicó que conseguir un buen socio comercial para Nicaragua “es muy difícil , sobre todo con todas las preferencias que otorga un socio como Estados Unidos, las distancias y luego el establecimiento de las relaciones privadas con compradores serios para hacer relación comercial estable lleva un buen tiempo”.

Asimismo señaló que “la capacidad de abastecimiento de Nicaragua y las distancias a lugares como Rusia o Irán o la misma China involucran costos que los exportadores deberá asumir, afectando su competitividad en esos mercados tan disímiles a la oferta nicaragüense” .

En caso contrario, “para Estados Unidos es más fácil conseguir socios comerciales, todo mundo quiere exportar a la economía más grande”, aseguró el experto.