La Prensa 27/04/2023
Nicaragua está entre los países que tienen el “potencial” de experimentar olas de calor más extremas de las que ya se han registrado, debido a la falta de preparación frente a la crisis climática, reveló un estudio publicado este martes en la revista académica Nature Communications.
El informe destaca que Afganistán y la región centroamericana son lugares “vulnerables” porque también reportan un rápido crecimiento de su población, a la misma vez que un limitado acceso a la salud y energía.
“Instamos a los responsables políticos en regiones vulnerables a considerar si los planes de acción contra el calor son suficientes para lo que podría venir”, expone el estudio.
El grupo de científicos —de Geociencia, Ciencias Geográficas, Física atmosférica, oceánica y planetaria, y de Matemáticas y Estadística— analizaron un conjunto de datos sobre el comportamiento de las temperaturas desde hace 62 años para calcular cuáles son las zonas que puedan marcar olas de calor récord.
Hay que estar preparados
“Los formuladores de políticas y los gobiernos deben prepararse para eventos que superan los registros actuales, particularmente con tendencias causadas por el cambio climático antropogénico que aumentan la probabilidad de extremos”, dicta el informe.
Los expertos destacaron que las temperaturas extremas podrían ocurrir “en cualquier lugar y en cualquier momento”, por lo que las regiones o países que no han experimentado un evento extremo de calor es más probable que no estén preparados y por ende, tengan mayores impactos.
Actualmente los nicaragüenses sufren una ola de calor, en la que el termómetro marcará los 40 grados, con una sensación térmica entre los 41 y 43 grados. Se prevé que este fenómeno prevalezca en el transcurso de la semana, sin embargo, ni el Ministerio de Salud ni el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) se han pronunciado al respecto.

“Esto sugiere que en todas partes debe estar preparado para una ola de calor tan extrema que se considera inverosímil, según el registro de observación actual”, refiere el documento.
Ejemplo de acción
“Las olas de calor son mortales, pero una mejor preparación puede salvar vidas”, señala el estudio, que también recomienda planificar con anticipación para reducir la mortalidad por extremos climáticos.
Uno de los ejemplos de planificación fue Europa que, tras la mortal ola de calor producida en 2003, cuando se reportaron más de 30 mil muertes y las temperaturas alcanzaron los 45-47 grados, el continente cambió su política de mitigación climática y ayudó a reducir los decesos en el 2006, cuando se vivió una situación similar.
Los expertos involucrados en este estudio compartieron que parte de esta planificación puede ser la organización de la calefacción de la ciudad, que incluyen acciones como establecer centros de enfriamiento o reducir las horas laborales para los trabajadores al aire libre, y así puedan reducir los impactos de calor.