La Prensa 09/08/2023

Hasta junio Nicaragua registra una de las tasas de desempleo más bajas de los últimos años, en medio de la masiva huida de personas del país en busca de llegar a Estados Unidos u otras naciones en busca de alternativas de ingresos para sostener a sus familias.

Según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), en junio la tasa de desempleo abierto se ubicó en 3.3 por ciento, menos que en igual mes del año pasado, y un 0.4 por ciento respecto al mes anterior del sexto mes de este año.

En paralelo, el subempleo a nivel nacional resultó de 39.2 por ciento, mostrando un aumento de 1.1 puntos porcentuales respecto a junio de 2022 (38.1 por ciento), y bajó en 1.4 puntos porcentuales con respecto al mes anterior. Es decir en lo que va del año más personas consiguieron emplearse a través de la informalidad, con empleos precarios y de bajos salarios comparado con el 2022.

La informalidad en junio golpeó principalmente a los hombres (41.3 por ciento) que a las mujeres (36.6 por ciento). La tasa de desempleo fue mayor para los hombres (3.4 por ciento) respecto a la tasa de mujeres (3.2 por ciento), según cifras del Inide.

Cuestionan realidad

“Esas cifras no se reflejan en la realidad de los nicaragüenses, que todos los dìas quieren salir de Nicaragua ante el agotamiento no solo de la represión gubernamental, que mantiene a la población vigilada y recetándote cárcel ante un mínimo intento de protestas o quejas contra su Administración. La gente también se va porque no mira oportunidad de empleo, porque hay pesimismo económico, no miran futuro para ellos y para su familia aquí”, explica un economista, quien pide el anonimato por temor a la represión interna.

Se estima que Nicaragua ha perdido más de medio millón de su población en los últimos cinco años, debido a la migración hacia Estados Unidos y Costa Rica. Esto en un contexto de tres años de recesión económica y dos de recuperación, según las cifras del Gobierno.

De hecho, el aumento explosivo de la migración nicaragüense ha ocasionado que las remesas registren niveles récord en los saldos mensuales. En el 2017, por ejemplo, los envíos desde el exterior sumaron 1,390.8 millones de dólares, más que los 3,224.9 millones en el 2022. Solo este año, hasta junio estos alcanzaban los 2,215 millones de dólares. El récord mensual se reportó en mayo con 426.2 millones de dólares.

“El aumento de las remesas es un ejemplo claro de que la economía de Nicaragua no está rebosante, con suficiente empleo a nivel interno, en el mercado del trabajo local, sino que la gente se está yendo del país para producir riqueza en otra economía y desde ahí sostener a la familia en el país”, expresó el analista.

Menos informalidad en Managua

En Managua la tasa de desempleo se ubicó en 5.1 por ciento, superior a la media nacional (3.3 por ciento), pero menor que igual mes del año pasado (5.6 por ciento). En tanto, el subempleo, a junio cerró en 42.5 por ciento, mientras que en igual mes del año pasado era de 46.7 por ciento.

“Probablemente lo que estamos observando es que la ida de los nicaragüenses al exterior está ocasionando que la fuerza laboral esté diezmada, entonces muchos que antes estaban en el mercado nicaragüense compitiendo por conseguir un empleo hoy ya no están, entonces eso se refleja en las cifras del Gobierno”, explicó otro economista, quien también solicitó no ser citado.

De hecho, los datos oficiales muestran que la economía no ha podido recuperar los más de 200 mil empleos formales que se perdieron hace cinco años. Según cifras del Banco Central (BCN), hasta el 2017 en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social habían 914,196 afiliados, mientras que hasta junio de este año contabilizaban 790,397. Es decir que aún se necesitan recuperar 123,799 empleos formales.

La tasa neta de ocupación a nivel nacional fue de 96.7 por ciento, la cual aumentó en términos interanuales 0.2 puntos porcentuales (96.5 por ciento en junio 2022), y en 0.4 puntos porcentuales con respecto al mes anterior, según el BCN.