La Prensa 12/03/2024
Sin importar la lectura política o técnica que se haga del tema, la realidad es que la relación de Nicaragua con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) entró en una nueva etapa porque agotó el porcentaje de fondos, al que como país socio fundador tiene derecho. Por tanto, sus posibilidades de conseguir recursos frescos en el proceso de diversificación de la cartera que empujará la entidad son casi inexistentes. Al perder a su principal financiador externo de los últimos años, Nicaragua girará su mirada hacia su nuevo aliado Xi Jinping, sin embargo, China ha demostrado ser un financiador lento y hasta “egoísta”.
En dos años de negociación, desde el establecimiento de relaciones en diciembre de 2021, lo más importante que el régimen ha conseguido de China es la firma del crédito por alrededor de 400 millones de dólares para construir el nuevo aeropuerto; y de su eterno aliado Rusia, no pueden esperar mucho porque Vladímir Putin está enfocado en ganar una guerra que empezó hace dos años cuando invadió Ucrania. Sin embargo, a criterio de especialistas, Daniel Ortega tiene la ventaja de que la recaudación fiscal es cada vez más eficiente; otros incluso creen que en un momento de crisis puede echar mano de las reservas.
Además, le quedan algunas opciones de financiamiento en países lejanos y en la banca privada internacional. El problema es que los intereses que cobran estas entidades son superiores a los que establecen los bancos de desarrollo y organismos multilaterales, de los que solo podrá seguir recibiendo recursos para atender emergencias humanitarias.
BCIE ratifica que diversificará la cartera
Después de la reacción que provocó el anuncio de la nueva presidenta del BCIE, Gisela Sánchez Maroto, de que Nicaragua y El Salvador no pueden seguir recibiendo recursos del banco porque agotaron la cuota de la cartera a la que como socios fundadores tienen derecho, el BCIE emitió un comunicado en que confirma el anuncio de la funcionaria. Y reitera que la diversificación de la cartera les permitirá servir mejor a todos los países.
Durante una entrevista concedida a un medio regional, Sánchez explicó que existe una alta concentración de la cartera de crédito en dos países. Al cierre de 2023, El Salvador concentró un poco más del 25 por ciento de la cartera y Nicaragua alrededor del 22 por ciento. En cambio, Honduras solo tiene el 17 por ciento; Costa Rica el 10 por ciento y Guatemala el 5 por ciento. Mientras entre los países socios no centroamericanos, Argentina tiene el 5.8 por ciento; República Dominicana el 5.6 por ciento; Panamá el 4.6 por ciento; Colombia el 2.4 por ciento y Belice el 0.1 por ciento.
“Efectivamente, ahora que el BCIE dijo que está agotado el porcentaje de la cartera a la que tienen derecho no tienen muchas alternativas. Eso es algo que además, por la reacción del ministro de Hacienda (Iván Acosta), se ve que les dolió, ya que hasta le sacó en cara a Gisela que votaron por ella. Pero creo que eso (la entrega de recursos) irá desacelerándose como pasó con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por la vía administrativa, porque ciertamente Nicaragua agotó su cuota”, dice el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro.
Las opciones son pocas y caras, pero existen
Chamorro también señala que “en los estatutos, el convenio constitutivo, y en las reglas básicas y tal vez un poco informales del BCIE rige la cultura, la costumbre de que exista proporcionalidad en la asignación de los créditos otorgados a cada uno de los países fundadores, de tal manera que esta es un regla que se aplicaba desde antes que existiera… estallara la crisis sociopolítica de Nicaragua”.
Por su parte un dirigente empresarial, que por temor a represalias solicita anonimato, dice que habrá que ver qué están consiguiendo con los otros organismos multilaterales, ya que a pesar de que no les están financiando proyectos de infraestructura, los fondos para atender temas humanitarios sí están disponibles y ese tipo de apoyo va en aumento.
Además, considera que el régimen puede recurrir al mercado financiero privado y a otras fuentes bilaterales, entre ellas países árabes, europeos o Corea, con los que ha estado fortaleciendo relaciones recientemente. “Las cantidades no sería tan significativas pero cada dólar suma. Lo más importante es que ya iniciaron negociaciones de préstamos importantes para inversión en infraestructura con empresas Chinas y esto será relevante en los próximos años”, dice el dirigente empresarial.
Recaudación fiscal garantiza gasto corriente
Chamorro coincide con el dirigente empresarial en que a pesar de las limitaciones que impone el agotamiento de la cuota que podría entregarle el BCIE, le quedan algunas opciones, entre ellas la robusta recaudación fiscal que le permite solventar por lo menos el gasto corriente con cierta estabilidad, por lo que considera que ante una crisis lo primero que se sacrificaría sería el gasto de capital.
“Al perder al BCIE le quedan algunas opciones en Medio Oriente, también el Banco de Desarrollo de Corea del Sur mostró algún interés en financiar proyectos. Recuerdo que la carretera que va paralela a la suburbana y al sur del Colegio Centro América se dijo que había sido financiada por Corea del Sur. También está el banco de los que Brics ha hecho un trabajo bastante miserable de colocación de créditos, pero que le deben estar echando el ojo”, expone Chamorro.
Los especialistas coinciden en que las “movidas” diplomáticas de los últimos meses, en los que ha fortalecido la presencia a través de la apertura de embajadas y el nombramiento de embajadores concurrentes en un grupo de países de Europa, África y Asia, especialmente en la zona del Golfo Pérsico, podría significar que están buscando financiamiento. El problema es que estos créditos cobran tasas de interés más altas que los multilaterales.
Reservas son el as bajo la manga
Además, Chamorro descarta que Rusia pueda salir al rescate financiero de Ortega, ya que a la guerra que enfrenta, y no ha podido ganar después de dos años de invadir Ucrania, se suma el reciente incremento de sanciones tras la muerte del dirigente opositor Alexei Navalny. Y a China la considera un “aliado egoísta”, que no da donaciones sino préstamos para proyectos que ejecutan sus empresas y su mano de obra, “de tal manera que en términos de utilización líquida eso está limitado y además, ha demostrado bastante lentitud para entregar los recursos”.
Por su parte, Eliseo Núñez, exdiputado opositor desnacionalizado, considera que previendo que se agotarían los recursos del BCIE Ortega guardó en el Banco Central (BCN), una gran cantidad de recursos que le darán sostenibilidad mientras, en los próximos años, logra reinsertarse en la comunidad internacional.
“Hay que tomar en cuenta que entre 2018 y 2020 Ortega aplicó una estrategia de día a día, es decir su estrategia fue la táctica, resolvía un día a la vez. A partir de 2020 comenzó con la estrategia de largo plazo que implicó la captura de los principales líderes opositores, el cierre total de las opciones electorales y esto lo convierte en una isla que está financiando con esas reservas que acumuló, a costa incluso de fondo del BCIE y otros recursos. Y ahora entró en un periodo de latencia esperando que algo cambie a nivel internacional, que Lula reposicione a Latinoamérica o Rusia consiga una mejor posición”, sostiene Núñez.
Inversión pública se paralizará
Núñez y el dirigente empresarial, que opinó bajo condición de anonimato, coinciden en que las abultadas reservas que tiene actualmente el país le permitirán a Ortega “amortiguar” por unos años la ausencia de financiamiento externo de los multilaterales, ya que este solo retornará cuando decida acabar con “la situación anómala y negativa de represión extrema que el país vive”. Mientras tanto, las remesas compensan parte de esta pérdida y lo que se paralizará será la inversión pública en infraestructura, principalmente la vial.
Mientras se concretan esos cambios que espera a nivel internacional, Núñez considera que Ortega seguirá usando la migración como arma para convertirse en un “estorbo de buen nivel” para Estados Unidos, que le permita negociar con ese país. “Negociar un acuerdo de stand by, un acuerdo en el que Estados Unidos deje de presionarlo a cambio de que él deje de mandar migrantes a la frontera sur”.
Además, hay que recordar que el agotamiento del financiamiento del BCIE viene acompañado de otras presiones, incluida la posibilidad de que en el futuro cercano el Fondo Monetario Internacional (FMI) también represente un problema para Ortega.
Ortega se preparó para perder el BCIE
“Él está preparado para enfrentar ese escenario, mientras tanto, China solo le va a dar cosas pequeñas. A Venezuela le dio mucho a cambio de comprometer su petróleo, pero Nicaragua no tiene mucho más que comprometer que el oro que ya comprometió con ellos en el Atlántico y no sé si eso será suficiente para que los chinos le suelten más plata“, dice Núñez.
Además, considera que en los siguientes dos años a Ortega las reservas le garantizarán estabilidad al pago de la planilla estatal. “Porque más que estar preocupado por la bienandanza del país, que obviamente es algo que él lo tiene como una baza a su favor… está preocupado por pagar su planilla y esto lo tiene garantizado, por lo menos dos años más aún sin financiamiento. También hay que tomar en cuenta que la migración de nicaragüenses le sigue representando un buen negocio.