La Prensa 21/08/2024
En otro capítulo de la “venganza” contra la gran empresa, el régimen Ortega Murillo incluyó entre las 1,500 ONG que cerró y confiscó el 19 de agosto a fundaciones de grupos empresariales, entre ellas Pantaleón, Barceló y la César Guerrero Lejarza. Otras, como Fundación Victoria y la del Centro Empresarial Pellas se adelantaron y pidieron su clausura. Con su cierre, miles de nicaragüenses de grupos vulnerables perdieron el apoyo que les otorgaban. Y las empresas se quedaron sin el escudo fiscal que les permitía financiar obras con recursos que ahora pagarán al Estado en concepto de impuestos.
Además, resta esperar el efecto que este cierre provocará en la inversión nacional y extranjera, ya que la afectación y violación a la libre empresa que implican estos cierres es generalizada y puede incluso afectar la rentabilidad de las mismas. Entre las fundaciones representativas que cerraron están la Pantaleón, del grupo del mismo nombre de origen guatemalteco; la Barceló, del grupo español del mismo nombre, y la Lorenzo Guerrero Lejarza de capital nicaragüense.
Además, la Fundación Victoria, que en 2023 se adelantó a este cierre y confiscación y pidió su clausura, era también de capital guatemalteco y la del Centro Empresarial Pellas, nicaragüense, pidió su cierre en 2022.
Juan Sebastián Chamorro, economista y exreo político desterrado, explica que el principal beneficio que generan las fundaciones empresariales es a través de los programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que tiene un valor para los empresarios, porque es la forma de devolver parte de sus ganancias a la sociedad.
Presiones empezaron antes del 2018
“Lo otro que hay que puntualizar es que las empresas dejan de tener una suerte de escudo fiscal, porque básicamente estas donaciones (a las fundaciones) eran permitidas por ley hasta cierto nivel de utilidades, y eso les permitía a las empresas financiar obras, con recursos que de otra manera tenían que ir al Estado en concepto de impuestos… Se acabó el escudo fiscal y las fundaciones perderán sus principales fuentes de ingresos”, explica Chamorro.
Además, el economista recuerda que estas presiones contra este mecanismo empezaron antes de la crisis sociopolítica de 2018, cuando les impusieron a las empresas un “tope” sobre el nivel de utilidades que podían entregar en concepto de donaciones.
Por su parte, un dirigente empresarial, que por temor a represalias pide omitir su nombre, considera que el cierre de estas fundaciones provoca un nivel de afectación de efecto amplio y transversal que tendrá repercusiones en el derecho empresarial, en la población más vulnerable del país que recibía los beneficios, pero también en la Inversión Extranjera Directa (IED).
Cierre de fundaciones afecta en todos los niveles
“Se afecta al país porque se convierte prácticamente en una plantación. No hay libertades ni derechos. La inversión extranjera con este tipo de mensaje entiende que no es un terreno fértil para poder invertir.
“Se afecta a las propias asociaciones porque les están robando lo que construyeron a lo largo del tiempo de vida gremial. Se pierden de un plumazo propiedades, cuentas, bienes muebles”, lamenta el dirigente empresarial.
Además, considera que afectan a las empresas y sus miembros, porque pierden el valor agregado que le dan los gremios de los que son parte como por ejemplo información oportuna, capacitaciones, networking. Y afectan a los trabajadores que pierden su fuente de empleo, que además es empleo formal, que es cada vez más escaso en el país.
“Pero también afectan a los beneficiarios de los programas sociales que estas fundaciones desarrollaban. Estamos hablando de personas con enormes necesidades que no serán sustituidas por el Estado. Es realmente lamentable el nivel de desprecio y daño que hay en contra de los nicaragüenses con este tipo de medidas”, lamenta el dirigente empresarial.
Y es que los beneficios que estas fundaciones otorgaban eran amplios. La lista de las afectadas es amplia, pero en el grupo hay algunas más conocidas, ya sea por el impacto de la ayuda que brindaban o por el prestigio de la empresa a la que pertenecían. Por ejemplo, la Fundación Victoria, de la Compañía Cervecera de Nicaragua, que es de capital guatemalteco, se adelantó y pidió su cierre en 2022.
Fundación Victoria y Centro Empresarial Pellas
La Fundación Victoria se especializaba en impartir educación técnica y según Chamorro era referente nacional por la calidad de la capacitación que impartía a jóvenes, la mayoría de escasos recursos a los que preparaba en áreas técnicas como refrigeración, electricidad, soldadura y otros temas de aprendizaje y destrezas para que trabajaran en empresas industriales.
“La evaluación que hicimos en la Fundación Nicaragüense de Desarrollo Económico y Social (Funides) fue que sus egresados básicamente las industrias se los arrebatan a la Fundación, en cuanto se graduaban ya estaban contratados, porque había una gran demanda por este este tipo de capital humano. De hecho, muchas empresas están buscando técnicos que se están viniendo a Estados Unidos y aquí les pagan muy bien por las destrezas que han desarrollado”, señala Chamorro.
En el caso de la Fundación del Centro Empresarial Pellas (CEP), uno de los proyectos que desarrolló era el Proyecto empuje que ejecutaba en alianza con la organización canadiense Children Believe y Heifer Internacional, para “mejorar las habilidades para la vida, el bienestar y las perspectivas laborales de 12 mil nicaragüenses y cerrar la brecha de género en la empleabilidad juvenil, mediante la promoción de oportunidades laborales más equitativas, sostenibles e inclusivas”. El Gobierno de Canadá aportó 6.7 millones de dólares a este proyecto.
Fundación Pantaleón y Barceló
Por su parte la Fundación Pantaleón, de la familia Herrera, propietaria del Grupo guatemalteco del mismo nombre, desarrollaba proyectos sociales en el área de influencia de su Ingenio Monterrosa.
Entre los proyectos que actualmente tenía vigentes están Programa Agua para Todos, enfocado desde 2014 en garantizar acceso al agua limpia para comunidades de Chinandega, con la instalación de sistemas de suministro de agua potable en cooperación con entidades locales y aliados estratégicos. Además, capacitaba a los comunitarios sobre su uso y la buena administración del sistema para garantizar la sostenibilidad del proyecto. Además, desarrollaba proyectos para el Centro Educativo Pantaleón y también promovió casas maternas y capacitaciones para sus proveedores de caña.
Mientras tanto, la Fundación Barceló, del Grupo español del mismo nombre, impulsaba varios proyectos en el país. Entre ellos el Centro de Formación Técnica Industrial en ebanistería como medio de inserción social, con una inversión cercana a los 90 mil dólares; y la concesión de microcréditos a pequeños productores agropecuarios de San Lorenzo, Boaco y Nueva Guinea, para cultivar frijol y arroz y para comprar terneros para engorde, en el que invirtió cerca de 200 mil dólares.
La Guerrero Lejarza y la Coen
La recién cancelada Fundación Doctor César Guerrero Lejarza vincula a los Grupos Dicegsa y Ceguel de capital nicaragüense, ayudaba a personas de escasos recursos a través de donaciones en efectivo, medicinas, brigadas médicas, donación de productos de consumo y reforestaciones al medioambiente, entre otras.
En cambio, la Fundación Coen, del Grupo del mismo nombre, fue cerrada en 2022, un año antes de confiscar los bienes de uno de los accionistas del grupo, que usaba esta fundación para desarrollar sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), a través de proyectos en las áreas de salud, educación, medioambiente, cultura y protección social.
“Es que en el mundo la RSE, el compromiso de las empresas con la sostenibilidad y el cambio climático por ejemplo es parte del valor de la marca, porque les da prestigio y buena reputación a los negocios. Las fundaciones de las empresas en parte se tratan de esto. Por tanto afectar este componente del modelo de negocio es violentar la libre empresa y puede afectar la rentabilidad de los negocios”, advierte un analista financiero, que por temor a represalias pide no identificarlo.
Impulsaban la RSE a través de las fundaciones
Para el analista, el cierre de las fundaciones es producto de una visión probablemente retrógrada desde este punto de vista de control del poder que no mide estas consecuencias porque privilegia su control. Además, considera que como es lógico, no está exenta de una racionalidad que parte de la noción de que las ONG son producto de una conspiración que atenta contra el Estado, más cuando es autoritario y no permita que nadie lo interpele.
Por ese rechazo a la interpelación no le importa que estos cierres afecten a personas de los grupos sociales más vulnerables, que son los beneficiarios de los programas de las fundaciones y las ONG en general, y con su cierre se convierten en los grandes perdedores porque dejan de percibir este apoyo y difícilmente encontrarán quién los compense.
“En las sociedades más ricas, las ONG existen y han servido para el progreso de las sociedades y sus derechos. Pero en los regímenes autoritarios son percibidas como una amenaza y no son deseables y las están persiguiendo. ¿Afectará esto las decisiones de inversión? Creo que cada vez se justifica menos todo lo que están haciendo en este campo y pone a los negocios incómodos e inseguros, en relación a qué más esperar. Por consiguiente es posible que afecte decisiones futuras de inversión”, advierte el analista financiero.