La Prensa 16/09/2024
A dos meses de que concluya oficialmente la cosecha de café 2023-2024 y mientras en el campo reina la incertidumbre por los efectos que tendrá en el próximo ciclo productivo la falta de atención que durante este año enfrentaron muchas plantaciones, la exportación de la producción de la cosecha que está por concluir enfrenta una de sus peores ciclos. El volumen de los envíos del grano al mercado externo registra una caída del 19 por ciento que, a pesar de la mejoría en el precio, provocó una reducción del 22 por ciento en los ingresos con respecto al ciclo anterior.
Además, desde diciembre del año pasado cuando Mercon Coffee Group, principal exportadora del grano, se acogió al capitulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos y luego el régimen Ortega Murillo alegando una deuda de 30 millones de dólares confiscó sus filiales en Nicaragua, la Ventanilla Única de Comercio Exterior de Nicaragua (Vucen), antes Cetrex, no volvió a emitir los reportes públicos mensuales de la exportación del llamado grano de oro.
Ahora, solo se cuenta con los informes generales de comercio exterior del Banco Central de Nicaragua (BCN), que solo brinda detalles específicos de los veinte productos más importantes de la cesta exportadora del país. Afortunadamente el café siempre ha estado entre los tres más importantes y gracias a eso se tiene información sobre el comportamiento de sus ventas en el mercado externo.
Nicaragua mandó menos café al exterior
La cosecha 2023-2024 comenzó oficialmente el 1 de octubre del año pasado y concluye el 30 de septiembre de este año. Según los reportes del BCN entre el 1 de octubre del año pasado y el 31 de julio de este año, es decir, en diez de los doce meses del ciclo, Nicaragua mandó al exterior 2.33 millones de quintales del llamado grano de oro.
Durante loas últimas siete cosechas, este es el volumen más bajo que se colocó en el mercado externo en los meses de referencia. Además, representa una merma de 534,857 quintales en relación a los 2.86 millones de quintales que se exportaron en los mismos meses de la cosecha anterior.
Esta merma impactó en el monto de los ingresos que generan estas ventas. En los meses de referencia del ciclo que está por concluir, las exportaciones de café generaron 445.28 millones de dólares, monto menor en 123.78 millones de dólares con respecto a los 569.06 millones que se obtuvieron por estas ventas en los mismos meses de la cosecha anterior.

Cafetaleros perciben US$123 millones menos
Esta reducción superior al medio millón de quintales en el volumen y más de 120 millones de dólares en los ingresos, según algunos productores que por temor a represalias evitan identificarse, refleja el daño que la inestabilidad de las temperaturas y de la temporada lluviosa provocó en las plantaciones el año pasado, pero también los problemas que enfrentaron algunos productores para cortar la cosecha por falta de financiamiento y luego para enviarla al mercado internacional.
Tras cesar operaciones al ser confiscada por el régimen Ortega Murillo, los clientes de Cisa Exportadora, unos seis mil grandes y medianos productores, se quedaron sin financiamiento para cortar la cosecha y luego enfrentaron dificultades para cumplir sus contratos en el exterior, ya que el intermediario con el comprador era Cisa.
Esto dificultó la exportación de parte de la producción, ya que en cada ciclo esta empresa acopiaba, procesaba y mandaba al exterior al menos la mitad de cada cosecha.

Exportaciones retroceden varios años
Cuando faltan solamente los reportes de exportación de agosto y septiembre, los representantes del sector pronostican que el volumen de las exportaciones podría quedar por debajo de los 3 millones de quintales, es decir, el sector retrocedería a niveles previos al ciclo 2017-20178 cuando por primera vez se rebasó la barrera de los 3 millones de quintales.
También quedaría muy lejos de los 700 millones de dólares en ingresos que se alcanzaron en el ciclo 2021-2022 cuando las exportaciones del grano superaron los 3.4 millones de quintales.
A criterio de los productores consultados, lo más grave es que la cosecha 2024-2025 que empieza el 1 de octubre, podría seguir retrocediendo. La afectación seguiría creciendo porque a la incertidumbre que provocaba en el sector la confiscación de Cisa, se sumó el cierre de prácticamente todas las asociaciones de cafetaleros del país y la confiscación de sus bienes.
También impactará en la producción, que por la incertidumbre que enfrentaba el sector, este año la mayoría de los productores no le brindó el manejo adecuado a las plantaciones. “Y ahora, ni siquiera tenemos con consultar a quién preguntarle qué podemos hacer”, asegura uno de los productores consultados.