La Prensa 02/10/2024
Primero grandes almacenes acapararon el comercio, ahora talleres automotrices anuncian “tecnología de punta”, mano de obra de primera y precios más bajos porque son importadores directos de repuestos y luego seguramente serán negocios en el sector alimento. Bajo esa dinámica, pequeñas y medianas empresas (pymes) que garantizan el sustento de miles de familias nicaragüenses están en desventaja ante la invasión de pequeños negocios chinos que se multiplican desde el 1 de enero de 2024, cuando entró en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) que Nicaragua firmó con el gigante asiático.
En lugar de las grandes inversiones que anunció el régimen y del dinamismo de las exportaciones, lo único que hasta ahora generó el TLC firmado con los chinos es la llegada de pequeños negocios, primero almacenes minoristas, ahora como el Taller China Nicaragua que con una inversión de 600 mil dólares y la promesa de expandirse, abrió recientemente sus puertas en la capital nicaragüense.
“Le están vendiendo el país al Gobierno chino por la vía de concesiones y de este tipo de actividades a costa de los micro, pequeños y medianos comercios y empresas, a cambio del escudo político y los préstamos que están recibiendo… Están vendiendo el país a cambio de espejitos… Es la misma política de intervención que los chinos han utilizado en los países africanos”, asegura un dirigente empresarial que por temor a represalias evita identificarse.
Negocios chinos con ventajas
Durante la inauguración el representante del taller, Weng Chao Ming, aseguró que el objetivo del negocio es estrechar los lazos entre China y Nicaragua y crear muchos empleos, ya que espera que el taller tenga gran aceptación por la “calidad del servicio, los precios justos que ofrece, la calidad de los repuestos y la tecnología de punta que utilizan”.
Tras el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Nicaragua y China, en diciembre de 2021, el régimen pactó la compra de unos dos mil autobuses chinos para renovar la flota del transporte urbano y al menos la mitad de esas unidades ya están en el país. Además, la importación de carros chinos y usados creció. Pero según Weng Chao Mingel, el taller no está enfocado en prestar servicios únicamente a vehículos chinos, sino de cualquier marca y tecnología de origen.
Otra ventaja que tienen estos negocios es que reciben una masiva propaganda gratuita a través de los medios de comunicación de la familia Ortega Murillo que le presentan a la población estas pequeñas inversiones como grandes logros de la relación político-comercial con China. Tampoco se descarta que reciban beneficios fiscales.
La de China no es competencia entre pares
“Esto no es una competencia entre pares. No es un pequeño empresario compitiendo contra otro pequeño empresario. Esto es el Gobierno entregándole permisos para operar a dizque empresarios chinos que tienen facilidades de capital que no tienen los comercios y empresas nicaragüenses. Estos son amarres entre Gobiernos interviniendo en el mercado. ¿A qué empresario en China se le va a ocurrir por ejemplo viajar a Nicaragua a abrir un taller para carros que no son comunes en China, con la diferencia de idiomas en una economía tan pequeña?”, cuestiona el dirigente empresarial.
Además, señala que no se sabe si a estos negocios chinos les están dando ventajas fiscales, y considera que por la forma en que han operado en el pasado, abusando de su control y poder, no sería raro que los estén dando.
En diciembre de 2021, tras el rompimiento con Taiwán para establecer relaciones con China, el régimen Ortega Murillo anunció esta relación comercial como la puerta de entrada al desarrollo, y reforzó esta apuesta el 1 de enero pasado con la entrada en vigencia del TLC que negoció con ese país.
TLC con China no es garantía
Sin embargo, hasta ahora las exportaciones no reaccionan, a pesar que además del TLC desde el año pasado está vigente el Acuerdo de Cosecha Temprana que abrió las puertas de ambos países a más de sesenta productos, pero el mercado chino sigue absorbiendo únicamente alrededor del 1 por ciento del total de los envíos al mercado externo y hasta ahora no se anuncia ninguna gran inversión china.
Este panorama podría continuar así por mucho tiempo, tal como ocurre en la vecina Costa Rica que recientemente celebró 17 años del establecimiento de relaciones diplomáticas con el gigante asiático y trece años de vigencia del TLC con ese país. Según un estudio divulgado a propósito de ese aniversario, durante el periodo las inversiones chinas en Costa Rica han sido muy escasas y crecieron menos del 0.3 por ciento.
Además, antes del establecimiento de relaciones diplomáticas China era el destino de 95 por ciento de las exportaciones de Costa Rica, pero eran estrictamente tecnológicas y cuando Intel, que era el principal exportador a ese mercado trasladó sus operaciones a China las ventas se desplomaron y el TLC no fue útil. Las exportaciones de Costa Rica a China se contrajeron y ese mercado ahora absorbe alrededor del 1 por ciento de los envíos. En cambio, las importaciones desde China se dinamizaron, antes proveía el 7 por ciento de las importaciones y actualmente ese porcentaje casi se triplicó.
Pero Costa Rica no es el único país que no ha sacado ventaja de su relación con China. Tampoco las pymes de Nicaragua son las únicas amenazadas por China. Recientemente, para defenderse de las “importaciones baratas procedentes de China”, Brasil aplicó un impuesto a compras en línea menores de 50 dólares.