La Prensa 21/10/2024
Hace ya mucho tiempo que China le vende productos a Nicaragua, como vehículos, llantas o botellas de vidrio, a pesar de que no había relaciones diplomáticas entre ambos países, pues existían solo con Taiwán.
En 2021, el dictador Daniel Ortega reanudó relaciones con la República Popular China, la comunista, a como le llaman, tras romper abruptamente con Taiwán.
El máximo acercamiento que existió entre China y Nicaragua, antes de la reanudación de relaciones, fue cuando en 2013 Ortega le otorgó una concesión canalera al empresario Wang Jing, lo que produjo el rechazo de los nicaragüenses, especialmente de los campesinos que vieron amenazadas la tenencia de sus tierras en la zona donde se construiría el canal.
En la actualidad, aunque no en la magnitud creada cuando el anuncio del proyecto canalero, hay temor nuevamente entre los nicaragüenses por la presencia de chinos, específicamente en el sector comercio, pues los chinos han llegado al país para establecer tiendas y otros negocios, contra los que no pueden competir los comerciantes nacionales y la pequeña industria.
“Cuando dominen el mercado, solo ellos van a dominar”, advierte un productor, quien, como otros entrevistados para este artículo, prefiere no ser identificado para evitar represalias por parte de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El temor se extiende al Caribe del país, donde los chinos también han establecido tiendas en los últimos años, pero, principalmente, por concesiones mineras que la dictadura les ha otorgado y por la voracidad que muestran para saquear los recursos marítimos. Ya casi agotaron las medusas y ahora están llevándose el pepino de mar.
“Los chinos van a acaparar los pocos recursos que nos quedan”, lamenta un líder indígena. El miedo también obedece a razones políticas, ya que Ortega trata de vender a los chinos como una opción ante las sanciones que le han impuesto Estados Unidos y la Unión Europea, pero los opositores advierten que las relaciones con los chinos no son convenientes.
“Las empresas chinas, con su vasta experiencia en la creación de sistemas de vigilancia, han ayudado al régimen a implementar tecnologías de control que permiten monitorear a la población y censurar cualquier disidencia. Esto ha convertido a Nicaragua en un laboratorio de control social al estilo chino, donde la privacidad y las libertades civiles han sido gravemente erosionadas”, afirma el presidente de la Red Liberal de América Latina, Félix Maradiaga.
En este punto, explica un economista, habría que separar lo político de lo económico. “La gente dice cosas politizadas”, expresa, aunque reconoce que Ortega está endeudando mucho al país con los chinos, a través de préstamos para inversiones públicas.
“Soy economista, y te digo, las remesas moralmente no las puedo justificar, no me gustan. Tanta gente que se ha tenido que ir del país. Pero, macroeconómicamente, se oxigena la economía del país”, refiere la fuente, aludiendo a que habría que analizar bien en el aspecto económico si la presencia de los chinos podría ser beneficiosa o no.
El caso de Panamá
Panamá es un buen ejemplo que tiene Nicaragua para conocer cómo es la presencia de los chinos en un país.
Hasta enero de 2019, en Panamá había 16,000 minisúperes o tiendas, a como les llaman a las pulperías, con dueños chinos. En el país canalero la gente no dice “voy a la tienda”, sino, “voy donde el chino”. Otros negocios chinos, como autorrepuestos y lavanderías, se estiman de forma conservadora en aproximadamente 4,400.
Los chinos controlan el lavado de la ropa en Panamá, un país donde no existen los lavanderos como los conocemos en Nicaragua. Los panameños que no poseen una lavadora en su casa van a los “lavamáticos”, un lugar donde hay lavadoras diseñadas para que la gente eche monedas y hacer funcionar esas máquinas.
Según cálculos del diario La Prensa de Panamá, la actividad comercial de los chinos en ese país genera ventas diarias de 55.5 millones de dólares, lo que resulta en 20,287 millones de dólares anuales, cifra equivalente al 33 por ciento del producto interno bruto (PIB).
Para tener éxito en Panamá —indica un artículo de la página Nueva Sociedad—, los chinos se dedicaron a los establecimientos de comercio al menudeo, en los que ofrecían desde frutas y vegetales hasta objetos de uso diario como jabones, toallas, botas de caucho, artículos de cocina y otros muchos bienes.
Las tiendas de los chinos se caracterizaban por ser muy competitivas, pues permanecían abiertas al público por largas horas y ofrecían una mayor variedad de productos a bajos precios, además formas de pago flexibles.
La irrupción en Nicaragua
Apenas se reanudaron las relaciones diplomáticas con China, en Nicaragua proliferaron los negocios chinos. En agosto de 2023, 20 meses después del reinicio de relaciones, abrió la Casa China, el primer supermercado chino en Nicaragua.
Este supermercado, informó la agencia de noticias EFE, ofrece en su totalidad productos importados desde China y a bajo costo y fue abierto en un punto céntrico de Managua dos semanas después de que Nicaragua y China concluyeron negociaciones de un tratado de libre comercio (TLC), que busca impulsar el intercambio bilateral y la cooperación económica entre ambos países.
La aparición de muchos de estos negocios chinos está “contaminada” por la política, pues, en el caso de la Casa China, fue muy promocionada por los medios de comunicación que pertenecen a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El mercado Oriental, el gigante del comercio de la capital, está ahora invadido de tiendas chinas. “Ahora tenemos nuestros locales con tiendas chinas”, admite una comerciante de ese gigantesco centro comercial.
Desde diciembre de 2022, se inauguró en el Oriental la megatienda china Jerusalén, ubicada en el sector de la iglesia El Calvario, con un espacio comercial de 6,800 metros cuadrados, proyectada para contar con supermercado, farmacia, electrodomésticos, muebles, servicios bancarios y espacio de comida.
A la inauguración asistió el vicealcalde de Managua y operador de la dictadura, Enrique Armas Rosales, quien invitó a los nicaragüenses a comprar en ese espacio comercial. Además, el presidente de la Asociación de Comerciantes de Managua, Jorge González, dio a conocer en diciembre pasado que, para este 2024, se proyectan la construcción de 40 megatiendas, la mayoría de capital chino en el mercado Oriental.
Las tiendas chinas han llegado también a Estelí, un departamento norteño fronterizo con mucha actividad comercial, donde han abierto sus puertas en el centro de la ciudad, ofreciendo una amplia variedad de artículos a precios considerablemente más bajos que el comercio local, informó el medio 100% Noticias.
Esas tiendas chinas, afirma la publicación, gozan de ventajas tributarias que les otorga la dictadura y por tanto “pueden ofrecer precios más competitivos”.
Las tiendas chinas también se propagan en Rivas, donde los comerciantes locales están muy preocupados porque los chinos podrían acabar con sus negocios, por las ventajas económicas que tienen los asiáticos y porque son favorecidos por las autoridades locales. Algunos de los comerciantes comentaron al medio Artículo 66 que los clientes han disminuido con la llegada de los chinos.
“Yo llevaba instalada en mi tramo de venta de ropa y productos varios desde hace más de 15 años. Por medio de este negocio, he logrado salir adelante con mis hijas y las he apoyado con sus estudios. Sin embargo, lo que hacen con nosotros es una gran grosería, porque la Alcaldía prefiere que alquilemos en otro sitio, donde la población poco conoce, y brindarle el local donde vendíamos nuestros productos a dueños de tiendas chinas”, explicó Azucena, una comerciante de 60 años.
La primera tienda china en Rivas fue llamada Mundo Nica y ya tiene dos sucursales en el departamento.
En el Caribe Norte, en la ciudad de Bilwi o Puerto Cabezas, hasta el momento hay tres establecimientos reconocidos de los chinos. Uno está contiguo a la estatua del indio y le dicen Almacén de los Chinos. En Loma Verde está el Bazar Siete y, contiguo a la Alcaldía, se ubica el Bazar Caribe.
Hace un mes, revela un líder indígena, los chinos compraron un terreno enorme en el barrio El Caminante, donde levantaron muro perimetral de concreto. “No se sabe qué negocio van a poner, pero a los albañiles les pagan 400 córdobas el día, cuando debería ser entre 500 y 600. A los ayudantes, 200. Ahí los trabajadores no están autorizados a sentarse. Desde que entran, no hay permiso para descanso, siempre trabajo. Es una muestra de explotación”, lamenta la fuente.
Los simpatizantes sandinistas en Puerto Cabezas también apoyan la presencia de los chinos y le dicen a la población que venden barato, variado y que ya ha sido “suficiente” el tiempo que los explotaron los comerciantes locales con altos precios.
“Están adoctrinados los operadores (políticos del sandinismo), pero hay población consciente que los chinos son extractivistas”, comenta el líder indígena.
No será fácil quebrar a las pulperías
A pesar del temor que existe entre los comerciantes nicaragüenses, debido al empuje de las tiendas chinas, que apenas comienza, un economista indicó que las pulperías no serán fácil de quebrar.
“Las relaciones de las pulperías con las personas es bien personal, la gente fía ahí y no lo hará en los almacenes chinos. Esa es una barrera cultural. No es tan fácil quebrar a las pulperías, son miles y siguen saliendo”, dice el economista.
Las pulperías se han visto beneficiadas, añade la fuente, con la dinamización de la economía que provocan las remesas, las que mensualmente generan unos 460 millones de dólares, es decir, anualmente más de cinco mil millones de dólares, cuando hace dos años estaba en dos mil millones.
El economista considera que los almacenes chinos sí podrían afectar a las distribuidoras que abastecen a los negocios más pequeños. Los chinos serían distribuidores mayoristas, más que minoristas.
La parte política
La dictadura Ortega Murillo tiene entre sus principales herramientas para sostenerse en el poder a la represión y a la censura, por lo que el acercamiento con China agrava la situación y contribuye al deterioro de la democracia en Nicaragua, sostiene Félix Maradiaga, quien se declara un admirador de la cultura china, pero no del “control del partido comunista chino”.
“La alianza con China le ha permitido a Ortega no solo acceder a importantes recursos económicos y tecnológicos, sino también importar el modelo de control social y vigilancia masiva que caracteriza al régimen del Partido Comunista chino. Este apoyo ha sido crucial para que Ortega pueda sostener su aparato represivo, especialmente en el ámbito de la infraestructura y las telecomunicaciones”, dice Maradiaga.
Debido a que Estados Unidos y la Unión Europea han impuesto sanciones económicas a la dictadura, Ortega dijo en un acto de la Policía que para paliar esas penalidades se ha apoyado con países como Rusia, Venezuela y China.
“El apoyo chino es especialmente preocupante debido a la capacidad de Beijing para influir en la economía nicaragüense y en la estructura política del país, facilitando un modelo de gobernanza que se aleja de los principios democráticos y se orienta hacia un sistema de control totalitario”, recuerda Maradiaga.
Además, la expansión china en Centroamérica no es solo una cuestión económica, sino también geopolítica, añade el analista, porque “con la estrecha colaboración de los regímenes autoritarios de la región se está formando un bloque pro-China que podría desafiar los valores democráticos y pro occidentales que históricamente han prevalecido”.
Al jurista Uriel Pineda, especialista en derechos humanos, le parece que los chinos, al tener la venia de Ortega, podrían tener injerencia en la toma de decisiones, no solo del país, sino en la proyección regional, a nivel centroamericano.
“Eso no es conveniente para el mercado natural nicaragüense que es Estados Unidos. Pone en riesgo las relaciones comerciales con Estados Unidos y tal vez por eso lo hace el régimen”, dice Pineda, agregando que la inquietud de Estados unidos también sería por temas de seguridad nacional y de influencia política.
El economista consultado por la Revista DOMINGO afirma que los chinos con Nicaragua se plantearon alianza estratégica, que le ha servido a Ortega para negociar proyectos de inversión pública, endeudando al país con los asiáticos, quienes, por el contrario, sí han regalado algunos proyectos en el resto de Centroamérica, pero tampoco ha sido mucho.
“Dieron algunos recursos, pero después no dieron mucho. No han cumplido. En Costa Rica construyeron un estadio y una carretera que dejaron a medio palo. En El Salvador, una biblioteca lujosa y están invirtiendo en un puerto, pero no más. A Nicaragua le han dado más recursos, pero es deuda, en los otros países lo regalaron”, explica.
Según la dictadura, los chinos están apoyando en Nicaragua proyectos ferroviarios, energía, vial, aeropuerto, así como el fortalecimiento del transporte en el país.
El experto señala que los chinos no buscan ser un imperio ni una alternativa a Estados Unidos, sino que se están dedicando a hacer negocios en todo el mundo, pero no son un gran “músculo” económico y en eso se equivoca Ortega. “Su enfoque es bastante empresarial, bastante pragmático”, alega.
De momento, la presencia de los chinos está condicionada por el temor que causa entre los comerciantes y otros actores de la economía nicaragüense, así como la politización debido a que forman parte de países no democráticos y aliados con países como Rusia o Irán.