La Prensa 23/01/2025
La dictadura de Daniel Ortega lleva dos años sin publicar dos anuarios estadísticos claves que revelaría en primer lugar el origen de los flujos de migrantes que cruzaron Nicaragua entre el 2022 y 2023; y por otro lado la situación operativa y financiera del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Como si de un acuerdo mutuo se tratara, el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) desde el 2021 no ha vuelto a publicar los anuarios estadísticos correspondientes a 2022 y 2023, y está en riesgo la posibilidad de que tampoco se publique el 2024. En el caso del INSS, la entidad mantiene sin actualizar el 2023 y 2024, aunque este último debería publicarse en el primer trimestre de este año.
El anuario del INSS presenta cada año cifras de asegurados y empleadores activos del año previo, así como las estadísticas relacionadas con la salud, seguros de invalidez, vejez y muerte, accidentes de trabajo, pensiones e información financiera del instituto. Además, presenta información histórica que permite analizar la evolución del Seguro Social en el país.
También el informe del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social incorpora el balance financiero de la entidad, que hasta el 2022 revelaba que se habían agotado las reservas técnicas para atender las futuras obligaciones del instituto con los asegurados y pensionados.
El informe del 2020, por ejemplo, revelaba que las reservas técnicas de la entidad ascendieron a 273.24 millones de córdobas, por debajo de los 1,314 millones de córdobas observados en el 2019 y muy inferior a los 11,015 millones de córdobas reflejados en el 2014, el máximo que se registró desde que la entidad cayó en crisis financiera en el 2013 y desde entonces ha acumulado enormes déficits financieros.
Cuando se publicó el anuario del 2021 hasta en junio del 2023, el documento reveló que además de ya no contar con reservas técnicas, la entidad tiene una enorme deuda en su balance equivalente a 2,697 millones de córdobas. De ese monto, 2,563 millones de córdobas corresponden a la rama de invalidez, vejez y muerte, y los restantes 134 millones a riesgos profesionales.
El año pasado, también con varios meses de retraso, el INSS divulgó el anuario correspondiente al 2022 y en el mismo se indicaba que dicho endeudamiento se había duplicado, hasta ubicarse en 5,261 millones de córdobas y desde entonces se desconoce qué ha pasado con las reservas técnicas de la entidad. Del monto total, 4,998 millones corresponden al régimen de Invalidez, Vejez y
Muerte y los restantes 263 millones al régimen de Riesgos Profesionales.
Lo único cierto es que en el Presupuesto General de la República cada año el régimen de Ortega ha tenido que asignar millonarias transferencias a la entidad para evitar que la misma deje de cumplir sus obligaciones con los contribuyentes y pensionados.
A finales del 2020, cuando la dictadura empezó a aplicar su medida de ocultar los anuarios de entidades claves, que en su momento también abarcó al Banco Central de Nicaragua, en una aparición sorpresiva en un canal de televisión, el asesor económico del régimen, Bayardo Arce, justificó el retraso y ocultamiento de la información económica del país, afirmando que “hay unos economistas que quieren estar haciendo análisis a cada rato, con cualquier cifra”, y que “los inversionistas serios se avocan con el Gobierno para discutir sobre economía, y no se están basando en lo que publican esos sectores que viven de eso (hacer proyecciones)”.
Ocultan el cruce de migrantes
Por el lado del Intur, el anuario del 2022 fue publicado en febrero del año pasado, sin embargo, el mismo fue desmontado del sitio web de la entidad sin ninguna explicación y ahora la información está disponible hasta el 2021.
Cuando se divulgó ese reporte, se conoció el impacto del cruce de migrantes por Nicaragua, los que la dictadura tilda de turistas, pero en realidad son personas que no pernoctan largo tiempo sino que ingresan por el aeropuerto y luego son trasladadas en vehículos hasta la frontera con Honduras para seguir su camino rumbo a Estados Unidos.
El informe del 2022 confirmaba la llegada masiva de cubanos, cuya entrada registró un incremento de casi 20 mil por ciento, con respecto al 2017, es decir antes del estallido de la crisis sociopolítica y los cierres por la pandemia de covid-19, pero también revelaba que el otro grupo que más creció fue el de los ecuatorianos con casi 2 mil por ciento. Además, de los 817,915 turistas más de la mitad, 485,277 entraron por el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino de Managua.
Esas cifras se quedaban cortas al compararlas con las del Banco Central de Nicaragua que en 2022 reportó que 634,800 pasajeros entraron al país por el Aeropuerto Internacional de Managua.
Otro elemento que revelaba ese documento que fue sacado de circulación por la dictadura es que en medio de la supuesta recuperación económica y reactivación de la actividad turística que reportan las autoridades, hasta 2022 Nicaragua seguía perdiendo capacidad para albergar a sus visitantes.
Entre 2017 y 2022 el país perdió 237 establecimientos de alojamiento. Pero casi la mitad, 106 establecimientos, no cerró en 2018 cuando estalló la crisis sociopolítica, ni durante la pandemia de 2020, sino en 2022. Estos cierres redujeron en 3,441 habitaciones y 6,087 camas la capacidad de albergue del país.
Hasta el cierre de esta edición, el Intur de nuevo no ha divulgado el informe del 2022, también se resiste a publicar el que corresponde al 2023 y es probable que tampoco lo hará con el documento del 2024, el cual generalmente se publicaba en el primer trimestre de cada año.