La Prensa29/05/2025

Mientras a nivel mundial se espera que los países gocen de precios más asequibles en los alimentos y los combustibles, en Nicaragua ese alivio podría no sentirse si el régimen de Daniel Ortega persiste en su decisión de mantener congelados los precios de los carburantes, los que fueron fijados cuando el petróleo estaba en cien dólares por barril.

Pese a la guerra arancelaria, nuevas proyecciones del Banco Mundial indican que este año los precios de los productos básicos disminuirán por una mejora de los suministros, la incertidumbre normativa y la prevista desaceleración del crecimiento económico mundial.

Un alivio que también se sentirá en la energía, incluido el petróleo. «Se espera que los precios de la energía experimenten la caída más pronunciada, y que el índice de precios de la energía del Banco Mundial disminuya un 17 por ciento en 2025 y un 6 por ciento adicional en 2026. Después de un modesto aumento del 2.5 por ciento en 2024, se prevé que los precios de los metales y minerales bajarán ligeramente en 2025-26», según nuevos pronósticos de la multilateral.

En paralelo, los precios agrícolas descenderán de manera gradual: un 1 por ciento en 2025 y un 3 por ciento en 2026.
Esto podría representar una oportunidad para llevar alivio al bolsillo de los nicaragüenses, que actualmente pagan una canasta básica por encima de los 20 mil córdobas, pero el salario promedio nacional no alcanza para cubrir ni el 70 por ciento de ese costo.

Hasta abril, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), el costo de la cesta familiar se ubicó en 20,303 córdobas, cuando a finales del 2021 se cotizaba en 16,255 córdobas. En ese año, la dictadura ordenó el congelamiento de los precios de los combustibles, lo que impacta toda la logística para movilizar los bienes de consumo y por ende los costos de las empresas, lo que se traslada a los consumidores.

Sólo para la compra de alimentos, los hogares requieren 14,371 córdobas, por encima de los 11,096 córdobas que se necesitaban al cierre del 2021, lo que refleja que gran parte de los elevados precios en la canasta básica está concentrada en la comida y que por tanto, el alivio anunciado por el Banco Mundial puede oxigenar el desgastado bolsillo de los nicaragüenses.

Alivio está en marcha
De hecho, el reporte del Banco Mundial indica que la caída de precios a nivel internacional ya está en marcha. «Tras el aumento de un 2 por ciento en el primer trimestre de 2025 (trimestre a trimestre), los precios disminuyeron casi un 6 por ciento en abril (mes a mes), y se produjeron descensos generalizados en la mayoría de las categorías, con excepción de los fertilizantes y los metales preciosos. Esta marcada disminución refleja la creciente preocupación acerca de las perspectivas económicas mundiales en medio de una escalada de las tensiones comerciales», indica.

Además señala que «los precios de la energía cayeron un 8 por ciento, impulsados por el fuerte descenso de los precios del petróleo y el gas natural. Por su parte, los precios de los metales bajaron un 7 por ciento, al verse agobiados por las pérdidas generalizadas en los metales industriales. En tanto, los precios agrícolas decrecieron hasta el 1 por ciento, dado que la caída de los precios de los alimentos contrarrestó con creces el aumento de los precios de algunos productos bebestibles».

Mientras en Nicaragua, la dictadura obliga a la población a pagar un combustible con sobreprecios, en el mundo, según el reporte del organismo los precios del petróleo Brent —que también es referencia para el WTI— cayeron a 60 dólares por barril a principios de mayo, «el nivel más bajo de los últimos cuatro años, debido a la creciente preocupación por el debilitamiento de la demanda y el aumento de la oferta».

Sólo entre el 2 y el 8 de abril, los precios disminuyeron 12 dólares por barril, «al coincidir el temor a una escalada de las tensiones comerciales con un aumento de la producción de la OPEP+ mayor de lo previsto. Según la Agencia Internacional de Energía, las proyecciones indican que el suministro mundial de petróleo aumentará en 1.2 millones de barriles por día en 2025, superando el incremento de la demanda de 0.7 millones de barriles por día».

Y añade: «Se pronostica que los precios de la variedad Brent de petróleo crudo alcancen un promedio de  64 dólares por barril en 2025, una reducción notable en comparación con los  81 dólares por barril de 2024, y que disminuirán aún más hasta  60 dólares por barril en 2026. El panorama aún presenta riesgos adversos, en particular si el crecimiento mundial se desacelera aún más o si la OPEP+ aumenta la producción por encima de los niveles actualmente anunciados».

El falso discurso del orteguismo
Pero en Nicaragua el régimen continúa con su discurso semanal de que su política de congelamiento es para beneficiar a los consumidores. «Es preocupación constante de la Presidencia de la República el impacto que estos precios tienen en la Economía Familiar y de los sectores económicos del país, por tanto, nuestro Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional en lo sucesivo, continuará en seguimiento permanente del comportamiento de los precios internacionales y resto de variables que conforman el precio de los combustibles, y se tomarán las acciones y medidas correspondientes, que permitan mitigar el impacto del incremento de estos precios», se lee en el comunicado semanal que emite la dictadura, pese a que las cifras oficiales del Banco Central (BCN) desmontan esa falsedad.

La medida de Ortega impide que ese alivio en los combustibles dé un respiro a los alimentos y servicios. Según las proyecciones, el índice de precios de los alimentos del Banco Mundial descenderá un 7 por ciento en 2025 y disminuirá en 2026, «impulsado por los abundantes suministros de cereales y la flexibilización de las restricciones a las exportaciones de arroz procedentes de India. Por el contrario, los precios de las bebidas aumentaron un 16  por ciento en el primer trimestre de 2025, como consecuencia de las alzas históricas de los precios del cacao y el café debido a las perturbaciones climáticas».

«Se espera que el índice de precios de las bebidas aumente casi un 20  por ciento en 2025, antes de disminuir un 11 por ciento en 2026 a medida que se recupere la producción. Se pronostica que los precios de las materias primas, que se han mantenido relativamente estables en los últimos trimestres, descenderán a lo largo de 2025 y se estabilizarán en 2026. La desaceleración del crecimiento mundial supone un riesgo que entrañaría un deterioro de la situación», advierte.