La Prensa 18/09/2025

Después de varios meses de mantener oculta la cifra, el régimen de Daniel Ortega reveló que ha estado realizando masivas transferencias a las arcas del Banco Central de Nicaragua (BCN) y los bancos comerciales, al punto que ya rebasó los 100 mil millones de córdobas, un monto histórico en la economía del país.

Hasta julio de este año, el régimen de Ortega había elevado a 93,791.4 millones de córdobas el monto guardado en las arcas del Banco Central, lo que significó un aumento de 55.28 por ciento con relación a lo que tenía hasta diciembre del año pasado (60,403.2 millones de córdobas).

Es decir que en siete meses, la dictadura transfirió 33,388.4 millones de córdobas sólo al BCN, lo que implica un ritmo mensual de 4,769 millones de córdobas, sacados de los impuestos de los nicaragüenses y que se están destinando a aumentar las Reservas Internacionales, en lugar de invertirlos en la economía para dinamizar el consumo interno y por ende el crecimiento económico.

El informe de ejecución presupuestaria indica que efectivamente gran parte de estos recursos tienen como origen los impuestos, porque hasta junio las transferencias al BCN y los bancos comerciales ascendían a 31,917.1 millones.

La dictadura dice que esto está «coadyuvando de esta manera con el resguardo de la estabilidad macroeconómica y el fortalecimiento de las reservas internacionales del país, así como el de disponer de recursos líquidos para enfrentar riesgos fiscales derivados de choques externos, cambio climático y desastres naturales».

«Ellos están claros que no están entrando recursos externos, que antes financiaban la inversión pública y tampoco los préstamos de China se están desembolsando con la rapidez que desearían, por eso deben guardar dinero para los años venideros, para garantizar proyectos que les permita al menos mantener a flote la inversión pública y para eso deben amarrarse la faja ahora que pueden», explica un economista, que prefiere no ser citado por temor a represalias.

Da estabilidad cambiaria, pero…
El especialista considera que si bien hay suficientes recursos en reserva y da cierta estabilidad al régimen cambiario que mantiene la tasa de deslizamiento en cero, lo cierto es que ese fondo no garantiza la permanencia de la dictadura en el poder, porque el dinero se agota con rapidez y todo va a depender de la magnitud de la crisis que deban afrontar en su momento.

«Recordemos que ellos están tratando de tener suficiente dinero para afrontar cualquier crisis que se les presente, como la ocurrida en el 2018, pero hay que estar claros que no saben cuál podría ser la profundidad de la próxima crisis para la que se están preparando. Ahora, si China no se apura a entregar los recursos, tendrán que financiar los proyectos con los mismos impuestos de los nicaragüenses, porque recordemos que han llenado de muchas promesas de inversión con fondos chinos a los nicaragüenses y no saben cuándo se van a materializar», agregó.

Para el economista está claro que la apuesta es garantizar también la estabilidad cambiaria y a su vez controlar el flujo de dinero en circulación para mantener hasta cierto punto controlada la inflación a través de una política contractiva y que por ende tiende a deprimir el crecimiento económico, «es decir a restringir el consumo interno y por ende la expansión del Producto Interno y el empleo».

De hecho esta semana se confirmó que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social en los últimos cuatro meses ha perdido a más de 10,000 afiliados, en medio de una economía que está en crecimiento, pero a un ritmo desacelerado. «Querés ver mayor crecimiento y más empleos, tenés que invertir, pero ellos no están dispuestos a tomar el riesgo de gastar hoy para darle un impulso al crecimiento, prefieren guardar dinero para el mañana», indica.

El Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) hasta junio de este año se expandió 3.3 por ciento, luego de crecer 5.3 por ciento en igual periodo del año pasado. En término anualizado, el indicador exhibe un aumento de 2.8 por ciento, lo que confirma la desaceleración del crecimiento.

Desesperación por guardar dinero
La dictadura comenzó a construir este «colchón financiero» en noviembre del 2020, luego de afrontar el impacto de tres años de recesión económica y el cierre del grifo financiero de las fuentes tradicionales, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, por violación de los derechos humanos. Esto hizo que las reservas se tambalearan ante la salida masiva de recursos de los bancos comerciales, lo que puso bajo aprietos el régimen cambiario y la estabilidad del sector financiero. Desde entonces, el régimen elevó sus disponibilidades en el BCN de 14,327.9 millones de córdobas en noviembre del 2020 a 93,791.4 millones a julio de este año.

Paralelo a esto, también el régimen de Ortega tiene guardado fondos en los bancos comerciales. Hasta julio tenía reportado 23,188.6 millones de córdobas, un saldo que está ligeramente por debajo de los 24,195.8 millones de córdobas reflejados en diciembre pasado.

De esta manera, la dictadura tiene a su favor 116,980 millones de córdobas, unos 3,249 millones de dólares. Este monto representa cerca del 76 por ciento del Presupuesto General de Gastos programado para este año, que es de 154,122.4 millones de córdobas.
Cabe mencionar que la idea de crear este colchón financiero surgió desde hace varios años del Fondo Monetario Internacional (FMI). De hecho, el directorio en la revisión del artículo IV en febrero pasado advirtió que si bien para Nicaragua «las perspectivas son positivas, los directores insistieron en que hay riesgos a la baja, incluyendo desastres naturales, sanciones internacionales y las políticas de inmigración de Estados Unidos. Subrayaron la importancia de continuar los esfuerzos para salvaguardar la estabilidad macroeconómica, reforzar colchones y apoyar un crecimiento mayor y más inclusivo».