Despacho 505 30/09/2025
Inseguridad jurídica, riesgo de confiscaciones, multas fiscales arbitrarias y leyes utilizadas como herramientas de represión política. Ese es el panorama que describe el Gobierno de Estados Unidos al advertir que invertir en Nicaragua se ha vuelto cada vez más riesgoso. Washington alerta a los inversionistas internacionales a «extremar la precaución y la debida diligencia», en un escenario donde el poder judicial carece de independencia y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo concentra un control absoluto que representa incertidumbre económica, política y reputacional.
«Los inversionistas no deben esperar una aplicación justa del Estado de derecho ni un entorno empresarial predecible en Nicaragua», alerta el Departamento de Estado en una actualización del informe Clima de Inversión en Nicaragua 2025. El documento expone la abolición de la independencia judicial en el país mediante una reforma constitucional «radical», aprobada por la Asamblea Nacional el 30 de enero de 2025 que otorga a Ortega y Murillo el control absoluto sobre los poderes del Estado, institucionalizando la concentración de poder y eliminando cualquier margen de autonomía.
Si bien Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial de Nicaragua —en 2024 representó el 24 % de las importaciones y el 48 % de las exportaciones—, Washington identifica una «preferencia declarada» del régimen por las empresas y la tecnología de empresas chinas, lo que relega al resto de inversionistas a un segundo plano.
El trato preferente que señala el informe se sostiene en el Tratado de Libre Comercio con China, un acuerdo del que el gigante asiático ha sacado mayor ventaja que Nicaragua. A solo un año de su entrada en vigor, Pekín ya se ha posicionado como el tercer mayor proveedor de bienes para el país, de acuerdo con cifras del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
El TLC con China entró en vigencia el 1 de enero de 2024 y las importaciones desde ese país cerraron en 1.647 millones de dólares ese año. En cambio, las exportaciones, es decir, lo que Pekín compró a Nicaragua, totalizaron 82 millones de dólares.
Más pobreza
Además de poner en aviso a los inversionistas sobre el oscuro clima para hacer negocios en Nicaragua, Estados Unidos señala que la «represión sistemática y la creciente pobreza» por los altos costos de vida y los bajos salarios han convertido a Nicaragua en «el país más dependiente de las remesas en el hemisferio Occidental».
Esta situación de pobreza podría agravarse ante la falta de inversionistas, pues según el economista Juan Sebastián Chamorro, el clima de negocios fomentado por la dictadura va a traer menores inversiones directas extranjeras, menos empleo y productividad, que al final se traducen en una disminución de los ingresos para la familia nicaragüenses.
Para Chamorro, el mensaje del Departamento de Estado es claro: «Manda a decir a los inversionistas extranjeros que no piensen que puedan encontrar tratamiento justo en el sistema legal nicaragüense».
«Cualquier inversionista que quiera básicamente explorar la posibilidad de Nicaragua va a enfrentarse con un ambiente legal extremadamente complejo», continúa el economista.