Mesa Redonda 02/10/2025M
La economía nicaragüense se está desacelerando de forma leve. El crecimiento puede llegar a 3.3% a pesar del flujo de remesas que subió a más de 25% en el primer semestre (por cada 3% de crecimiento en las remesas, la actividad económica crece 1%).
El crecimiento exportador es un factor que repunta de todos los indicadores macroeconómicos debido al valor del precio del oro, ya que otros rubros (o mercados como el de Estados Unidos) no crecen de la misma manera y la participación de las exportaciones relativa al PIB se mantiene al mismo nivel que en años anteriores.
Por otro lado, el aumento de 7% en el consumo privado (el cual es 87% de la economía) se atribuye al crecimiento de la remesa. A pesar de ello, ese aumento es inferior al crecimiento de dos dígitos de ese consumo en la primer mitad de 2024 y significa que hay disminución en el ritmo de la economía en general, ya que en la primer mitad del 2025 las remesas crecieron 27%, situación que produjo subir la contribución al consumo privado1 en más de 3.5% — sin ese aumento el crecimiento del consumo de hogares hubiera sido de 4.5%, o dos veces menor que en el 2024.

En ese sentido, la actividad de la economía indica que ésta está ocurriendo con menor fuerza a pesar del flujo de remesas, las cuales crecerán para todo 2025 en 20% y superarán los $6,200 millones. Este crecimiento del 20% es debido a que desde el mes de mayo el promedio de remesa enviada se ha mantenido en la misma cantidad, alrededor de $375, y no hay aumento en la cantidad de personas enviando dinero—es decir, la tendencia ascendente desde agosto 2025. Además esto indica que otros factores de consumo no están respondiendo de igual forma para levantar más el consumo privado y es el peso del envío de dinero que se mantendrá en un 20% por encima del año anterior lo que mueve la economía.

El crecimiento de la inversión pública muestra una conducta típica y vinculada con el endeudamiento externo que financia la inversión, particularmente el préstamo con el BCIE y en menor medida los desembolsos chinos.
El crecimiento de la inversión privada sobresale por encima de todos los otros indicadores, ya que es el doble al crecimiento en el consumo privado. Este crecimiento puede ser influido por la oferta crediticia que se da a la par.
Vale resaltar, sin embargo, que el crecimiento del crédito se va desacelerando durante el transcurso de los nueve meses del 2025; el repunte de la cartera de crédito se da a fines del 2024.

También es notable resaltar que el crédito al consumo predomina sobre el crédito a la productividad. En este sentido, una disminución en el consumo privado por la vía de remesas, reducirá también el endeudamiento privado o de otra forma, lo que está ocurriendo es un sobreendeudamiento, y se puede observar en el aumento en el crédito a los autos y el endeudamiento de tarjeta de crédito.

SI la capacidad de ahorro no solventa este endeudamiento, la caída de remesas golpeará más al consumidor que recibió créditos.
En resumen, la economía crece en menor medida que la proyectada por el Banco Central y el IMF. La desaceleración se observa en el peso de las remesas, las cuales pasaron a ser el 32% del PIB en el primer semestre del 2025 mientras hay una disminución en la contratación laboral—para fines de 2025 habrá 10,000 trabajadores menos en la fuerza laboral formal que trabajan en la zona franca y el Estado.