La Prensa 09/10/2025

Mientras el Banco Central anuncia que el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) sigue creciendo, los especialistas advierten que el fantasma de la desaceleración ronda a la economía y que las condiciones que garantizan la estabilidad macroeconómica están en riesgo, por el impacto de la reforma arancelaria estadounidense, que a partir del 1 de agosto impuso un arancel del 18 por ciento a los productos nicaragüenses que entran a ese mercado. La política migratoria de Estados Unidos también amenaza la estabilidad económica.

El más reciente informe de evolución del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), del Banco Central de Nicaragua (BCN), detalla que en julio el IMAE registró un crecimiento de 5.3 por ciento, en comparación con el mismo mes de 2024. Esto provocó que entre enero y julio su variación acumulada se ubicara en 4.1 por ciento y el promedio anual en 3.3 por ciento.

Según el BCN, las actividades económicas que impulsaron el crecimiento fueron la construcción que creció 17.8 por ciento; la explotación de minas y canteras, con un crecimiento del 15.6 por ciento impulsado por el incremento de la extracción de oro; y el comercio, con una expansión del 11.2 por ciento.

Otros que aportaron al crecimiento del IMAE

Aunque con crecimientos menores, en julio también aportaron a la expansión de la economía el sector de hoteles y restaurantes, con un crecimiento del 7.8 por ciento; sector pecuario, con 7.6 por ciento, estimulado por el aumento en la matanza de reses y aves, y la exportación de ganado en pie; y la pesca y acuicultura con un crecimiento de 7.2 por ciento, impulsado por la mayor producción de camarón y captura de langosta.

También aportaron al crecimiento, el transporte y comunicaciones con una expansión del 5.7 por ciento; la industria manufacturera, que se expandió en 5.3 por ciento, impulsada por el aumento de la producción de productos cárnicos, lácteos, textiles, derivados del petróleo, arneses y otros; y la intermediación financiera y servicios conexos, con un crecimiento del 5.1 por ciento.

Pese a estas señales de fortaleza, un reciente análisis que el economista Néstor Avendaño publicó en su blog, advierte que los aranceles que Estados Unidos le cobra desde el 1 de agosto a los productos que entran a su mercado, procedentes de más de un centenar de países, y que para los de Nicaragua son del 18 por ciento, implican un riesgo inflacionario mundial.

Aranceles pueden desacelerar crecimiento

«Las condicionalidades de la estabilidad macroeconómica de Nicaragua están en riesgo debido al impacto de la reforma arancelaria estadounidense. Los impactos del nuevo arancel de 18 por ciento… podrían reducir el volumen y el valor de las exportaciones nicaragüenses, principalmente de carne bovina y café; y en la zona franca del sector textil-vestuario y los arneses. Esto podría provocar la desaceleración de la tasa de crecimiento económico, el aumento de la tasa de desempleo y la aceleración de la tasa de inflación de los precios al productor y al consumidor», dice parte del análisis de Avendaño.

También señala que la inflación estadounidense «contagiará» a la inflación de todos los países que, como Nicaragua, importan insumos, materias primas y bienes finales provenientes de Estados Unidos. Esto a su vez, impactará en el gasto de consumo de los hogares y en inversión fija (o construcción y adquisición de maquinaria y equipo), de las empresas del resto del mundo.

«En otras palabras, la guerra arancelaria podría afectar el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, la tasa de desempleo abierto, el nivel de la producción de bienes y servicios, la tasa de inflación, el poder adquisitivo del salario, los gastos de consumo de los hogares y de inversión de los productores, la incertidumbre de los empresarios, la desconfianza de los consumidores y el índice de pobreza de la población», asegura el economista.

BCIE también teme impacto

Por su parte el estudio del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Contexto macroeconómico y perspectivas, señala que Nicaragua y el resto de Centroamérica son vulnerables a los ciclos económicos globales; y especialmente a lo que ocurre en Estados Unidos, que es su principal socio comercial y el mayor emisor de remesas, inversión extranjera y turismo.

Por lo que los aranceles del 10 por ciento para la región en general; 15 por ciento para Costa Rica y 18 por ciento para Nicaragua, aunque en sectores específicos otorgan ciertas ventajas competitivas frente a países de Asia y México, pueden afectar el comercio.

Sin embargo, los aranceles no son la única amenaza. Según el estudio del BCIE la región también sufrirá, a partir de enero de 2026, los efectos de la aplicación del impuesto del 1 por ciento sobre las remesas. Medida que tiene un gran potencial para reducir el flujo de estos recursos hacia la región y podría generar pérdidas equivalentes a entre el 0.2 y el 0.6 por ciento de la renta nacional bruta.

El año pasado Nicaragua recibió 5,243.1 millones de dólares en remesas. Pero este año, desde abril cuando el acumulado sumaba 1,943.1 millones de dólares, el Banco Central no ha vuelto a actualizar el movimiento de estos recursos. Sin embargo, extraoficialmente se calcula que durante el primer semestre del 2025 el monto de las remesas que recibió el país rondaron los 3,000 millones de dólares.

Política migratoria también amenaza crecimiento

Además, la nueva postura de Estados Unidos, de confrontación armada contra el narcotráfico en América Latina genera mayor incertidumbre y volatilidad diplomática, política y económica. A eso hay que sumar la nueva política migratoria de la administración Trump que provocará el retorno de un alto porcentaje de migrantes a la región, que podría causar efectos de desestabilidad económica y social en los países receptores de los retornados.

Según el estudio, el miedo a ser deportados podría impulsar el dinamismo de las remesas durante el 2025, ya que muchos migrantes que temen que los deporten enviarán su dinero a sus países de origen. Sin embargo, en el mediano plazo las restricciones migratorias que enfrentan los inmigrantes en Estados Unidos reducirá el flujo de remesas a sus países de origen, donde afectará el consumo y los balances fiscales y puede afectar la estabilidad financiera si se reduce esta fuente de depósitos.

Finalmente, el estudio del BCIE coincide con el análisis de Avendaño en que el contexto económico provocado por la política arancelaria de la administración Trump causará un repunte transitorio de la inflación en el segundo semestre de 2025, asociado a los aranceles, ya que estos encarecen tanto los bienes finales como los insumos que los países importan desde Estados Unidos.